| Principalmente porque el regalo de un segundo idioma es una ventaja de por vida, dadas las condiciones de globalización en que los niños del presente tendrán que vivir en el futuro. También porque la investigación científica ha demostrado que aquellos niños que son expuestos a una segunda lengua, desarrollan una mayor habilidad cognocitiva que el resto de los niños. Este mayor grado de pensamiento abstracto les ayuda a obtener un mayor rendimiento en materias académicas, tales como lenguaje, matemáticas, música y ciencias. Finalmente, porque los años de la niñez so claves en la adquisición del lenguaje. Todo niño tiene un don natural para los idiomas. Esto no significa que al llegar a cierta edad una persona no pueda aprender un idioma, pero sin duda le será más difícil.
Los expertos en aprendizaje a temprana edad coinciden en que la capacidad óptima para aprender idiomas disminuye aproximadamente entre los diez y doce años de edad. Lo que sucede es que en el cerebro de un niño hay miles de millones de células interconectadas unas con otras, las cuales procesan las percepciones sensoriales, tales como los sonidos de una lengua. Si alrededor de la edad de doce años el niño no ha sido expuesto a una segunda lengua, el cerebro prácticamente desecha las conecciones que no se han utilizado suficientemente y que se hubiesen podido convertir en la vía apropiada para aprender un segundo idioma. En este caso, el niño pierde la capacidad de “escuchar”, como lo haría un niño más pequeño, los sonidos puros de una lengua. En consecuencia, su acento en el segundo idioma difícilmente será tan puro como el de su lengua materna. Padres y educadores juegan un papel primordial en la motivación de los niños en el proceso de aprendizaje, mientras su capacidad de aprendizaje está en su potencial máximo. La mejor manera de entusiasmar a los niños a aprender es literalmente rodeándolos con el nuevo idioma, de manera que lo perciban a través de todos los sentidos. La motivación se apoderará de ellos cuando puedan ver, escuchar, hablar y sentir el lenguaje. |
¿Por qué un segundo idioma para sus hijos?
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